Dieta de la Zona para adelgazar

dieta de la zona

Al hablar de las múltiples opciones para bajar esos kilos de más, no se puede dejar pasar por alto, la Dieta de la Zona, una de las más populares que existe y que desde su creación hace 20 años, ha causado furor en Estados Unidos y en otras partes del mundo, gracias a sus buenos resultados.

Se trata de una dieta que en sus inicios fue usada por los nadadores olímpicos, pero luego se ha hecho popular, al ser utilizada por las estrellas de Hollywood.

Jennifer Aniston, Madonna o Cindy Crawford, han vuelto famoso este modelo, que fue creado por Barry Sears, y que es considerado un estilo de vida, que podemos mantener eternamente.

La Dieta de la Zona es una excelente propuesta para mejorar nuestra alimentación, pero no solo vamos a conseguir una mejor figura, sino que también tendremos mucha más energía y lograremos retrasar los síntomas del envejecimiento, todo esto sin tener que pasar hambre, por lo que siempre nos vamos a sentir muy bien.

Por esta razón es que existe tanta demanda de esta dieta entre las estrellas de la meca del cine, al final hablamos de un régimen que organiza nuestra alimentación con respecto a la influencia que tienen con el metabolismo, más que por la suma de calorías.

 

Cómo nació la dieta de la zona?

El método nació en oposición a las dietas de comer pocas calorías, ya que la intención es que exista un equilibrio en los niveles de azúcar en el organismo.

¿Por qué?

Pues el Dr Barry Sears descubrió que al lograr prevenir el aumento de la insulina, se podría estar en una “zona” ideal para acelerar el metabolismo.

Esta dieta cuenta con muchas ventajas, al no tener carencias nutricionales, a diferencia de otros modelos, porque se trata de un menú equilibrado, en el que no vamos a terminar siendo esclavos del método ni estar siempre atentos a lo que estamos consumiendo.

Ojo.

Que si andas buscando bajar de peso rápidamente, esta no es la técnica que necesitas, porque aboga por una pérdida de peso gradual, pero no se corre el peligro de un efecto rebote, como en las dietas hipocalóricas, que generan resultados en un corto periodo de tiempo, pero al final, volvemos a recuperar esos kilos.

 

En qué consiste la dieta de la Zona?

El principal objetivo es:

Que logremos un adecuado balance hormonal, alcanzando un estado metabólico, que se llama, “estar en la zona”, con lo que nuestro cuerpo y mente, podrán trabajar de la mejor forma.

Los niveles de insulina no deben ser ni muy altos, ni muy bajos, ante esto, la falta de hidratos en el consumo es brindado por las grasas.

El organismo, comienza a quemar esas reservas de grasas, que nos cuesta quitarnos, con lo que bajamos de peso, mejoramos la atención, el ánimo y capacidad de concentración, todo eso controlando dos hormonas, que manejan la concentración del azúcar en la sangre:

La insulina y el glucagón.

En la dieta de la zona, el valor calórico se distribuye en 40% de hidratos de carbono, 30% de proteínas y 30% de grasas, con esto lograremos estar en la zona, cubriendo nuestras necesidades, consumiendo por ejemplo:

3 gramos de proteínas, por cada 4 de hidratos de carbono.

EL equilibrio en la alimentación es clave para lograr los objetivos.

Claro.

Que no todos los hidratos son beneficiosos, así que del 40%, lo ideal es que se consuman frutas y verduras, reduciendo al máximo la pasta, legumbres, cereales o patatas.

Mientras que en el caso de las proteínas, lo recomendado es ingerir carnes magras y lácteos desnatados.

Un punto a destacar es que la cantidad de alimentos que se consumen también es importante, porque si comemos menos de lo que corresponde, vamos a tener hambre en un corto tiempo, y si ingerimos más, tampoco conseguiremos el resultado que queremos.

Para determinar la cantidad, es necesario considerar el peso, el sexo, el porcentaje de la grasa y la actividad física que se desarrolla.

 

Uso de bloques

Para definir las cantidades, se utiliza un sistema de bloques, con una unidad de medida, que consta de una cantidad de cada alimento.

Por ejemplo:

El bloque de proteínas, contiene 7 gramos, el de hidratos de carbono, 9 gr y el de grasa 1.5

Al final.

Sabemos que cada alimento cuenta con una cantidad específica de proteínas, que se calculan con relación a cuánto debe consumir cada persona y se agrega el mismo número de bloques de hidratos de carbono y de grasas.

Para que se logre el equilibrio, los bloques tienen que repartirse de forma equitativa entre todas las comidas a lo largo del día.

No se deben consumir más de 500 calorías por comida, porque si llegamos a excedernos en la alimentación, no tendremos el equilibrio.

En su libro, el autor explica detalladamente, todo lo relacionado a los bloques para cada persona.

 

Otro punto importante es que tenemos que comer varias veces al día, unas 5 veces en total, para que no tengamos que pasar más de cuatro o cinco horas entre las comidas.

Esto lo hacemos porque si pasas mucho tiempo sin comer, será más sencillo que se incrementen los niveles de azúcar en la sangre, con lo que aparece la insulina.

Si comemos frecuentemente, lo haremos en menos porciones y logramos el equilibrio hormonal.

Con eso se logra evitar que los hidratos de carbono se transformen en grasa y se favorece la eliminación de grasa que tenemos acumulada.

 

Aspectos básicos de la dieta de la zona

  • Se debe desayunar máximo una hora después que nos levantamos
  • Comer cada 5 horas, así no tengamos hambre
  • Consumir grasas insaturadas y con Omega3, como las nueces, sardinas, salmón o aceite de oliva
  • Carbohidratos que tengan bajo índice glicémico, como frutas, granos o vegetales.
  • Proteínas en cada comida, para evitar que tengamos una baja de azúcar, como pescado, pollo, pavo, huevos o lácteos.

 

Principales beneficios de la dieta de la zona

  • Se fortalece nuestro sistema inmune
  • Regula los niveles de colesterol y triglicéridos
  • Disminuye la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, al prevenir la formación de trombos y coágulos sanguíneos.
  • Mejor la concentración y el humor
  • Aumenta la capacidad de resistencia al estrés
  • Se controlan los niveles de azúcar en la sangre
  • Bajamos de peso al consumir más proteínas y menos carbohidratos
  • Se controlan los eicosanoides proinflamatorios, principalmente con los ácidos grasos Omega3.

 

Algunas críticas

Claro, que como siempre, no todo es color de rosa, por lo que también existen los detractores de este modelo, que ha ganado tanta fama alrededor del mundo.

Dentro de las críticas destacan:

  • En la dieta, se tiene la idea de aumentar la cantidad de proteínas, pero esto genera un mayor trabajo al riñón y al hígado, algo que puede generar enfermedades a largo plazo.
  • Algunos expertos critican que se señalan a las pastas, la patata y el pan, ya que en cantidades controladas, pueden ser incluidos en una dieta. Incluso nos llenan de energía para desarrollar algunas actividades, especialmente relacionadas al intenso ejercicio físico, por lo que en caso de incluirlas en el método, se pueden correr menos riesgos y sería beneficioso para el rendimiento.
  • Se critica que no es una dieta equilibrada, porque solo se reduce los hidratos y se aumentan las proteínas, por lo que no es algo sostenible en el tiempo, al eliminar pastas o pan, pero su creador afirma que podemos mantener el método de forma indefinida.
  • Si abusamos de la proteína de origen animal, podríamos ingerir mucha grasa y colesterol, por lo que las proteínas tienen que ser bajas en grasa, preferiblemente de origen vegetal.

 

Alimentos recomendados

Carbohidratos:

Legumbres, frutas, verduras cereales integrales, pastas integrales

 

Proteínas vegetales:

Levadura de cerveza, lentejas, garbanzos, soja, judías, porotos, tofu, gluten, hesitan, alga, espiritulina.

 

Proteínas animales:

Pollo, pavo, ternera blanca, conejo, pescado azul, magro del jamón, leche fermentada, yogur fermentado. Proteínas en polvo.

 

Grasas:

Aceite de oliva, aceitunas, mayonesa.

 

Alimentos prohibidos

 

Carbohidratos:

Azúcar refinado, miel, glucosa, pan blanco, patatas, pastas, harinas refinadas.

 

Proteínas:

Carnes rojas, pescados (que no sean azules), leche entera y quesos.

 

Grasas:

Margarina, tocino, mantequilla, casquería, fritos, congelados.

 

Ejemplo de Menú

Desayuno: Tostada de pan integral con jamón de pavo y café solo. Dos yogures descremados, con cereales integrales.

Media mañana: Una fruta, seis almendras o avellanas un yogur de soya.

Almuerzo: Chícharos, salmón, fruta.

Antes de la cena: Una fruta.

Cena: Pasta integral, pechuga de pollo, fruta.

 

Cómo te das cuenta, se trata de una alternativa interesante para bajar de peso, al disminuir los elevados niveles de insulina, que nos generan varios problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, diabetes o sobrepeso.

La idea es alimentarnos de una forma balanceada, para poder aprovechar todos los beneficios de esta dieta.

¿Lo vas a intentar?

 

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