Biopolímeros: El riesgo y las consecuencias

Dile no a los biopolimeros

En las últimas décadas, la cirugía estética ha alcanzado un gran auge, convirtiendo a doctores en todas unas celebridades. Mujeres y hombres buscan en un quirófano, la manera de mejorar su figura, aunque toda esa felicidad por senos más grandes o bajar de peso, tiene sus riesgos, que crecen enormemente con técnicas prohibidas, como la aplicación de biopolímeros, que incluso ha generado fallecimientos alrededor del mundo.

 

Los biopolímeros y el riesgo de inyectarlos


Durante esa búsqueda del cuerpo perfecto se acude a estos biopolímeros, unas sustancias derivadas del sílice o silicón, que son inyectadas para aumentar el relleno corporal en varias partes del cuerpo como glúteos, pantorrillas, pectorales, senos o la cara, que son los lugares más populares.

Entre dos a cuatro años después de la inyección, comienzan a aparecer regularmente en 50 % de los pacientes, los síntomas por los biopolímeros, aunque eso también depende del lugar donde se desarrolló la intervención, así como la persona encargada de realizarla, porque existen casos de infecciones casi inmediatas, al igual que otros pacientes que duran años sin sentir nada.

Un punto a destacar es que la operación está prohibida en muchas partes del mundo por todos los peligros que genera, aunque en lugares de América Latina, se sigue llevando a cabo por parte de peluqueros, cosmetólogos, esteticistas o médicos, quienes utilizan sus “conocimientos” y los colocamos entre comillas porque en en muchos casos son dudosos, para realizar una inyección más profunda que puede generar miositis.

 

El grave peligro de los biopolimeros

El cirujano plástico, Daniel Slobodianik en una entrevista al portal Noticias 24, afirmó que el mayor peligro se genera con la inyección directa del producto dentro de un vaso sanguíneo. “si la persona que está inyectando perfora un vaso, la sustancia viaja por el torrente sanguíneo hasta el pulmón, se produce una embolia pulmonar y la persona muere”. Este caso puede darse inmediatamente o cinco días después de la operación.

Además, en algunas oportunidades se presentan los procesos infecciosos, por la inoculación de bacterias, difíciles de eliminar, hacia el interior de los tejidos, tras la ausencia de medidas de asepsia y antisepsia en las intervenciones, es decir cuando el material no es estéril.

Los pacientes por los biopolímeros llegan a sufrir de muchas complicaciones, como dolores permanentes, ardor, induración, deformidades en esa área, pérdida de actividad sexual o procesos inflamatorios.

También se pueden encontrar muchos casos de oscurecimiento o enrojecimiento de la piel, que se da por la reacción de nuestro organismo al cuerpo extraño, algo que también depende de cada paciente,  así como la migración del material a la espalda, o zonas bajas como genitales, tobillos, muslos, pantorrillas, pies, aunque incluso, se puede dar la salida del biopolímero.

En medio de todos estos peligros, se debe dejar claro que este producto es de fácil migración, por lo que no es nada fácil su extracción. Igualmente los expertos recomiendan que solo las personas que sufren de esos síntomas deben operarse para extraer los biopolímeros, porque si solo tienen molestias por estar mucho tiempo sentado o inflamación esporádica, deben seguir un tratamiento especial.

Un punto a destacar es que en países como Estados Unidos, solo alrededor del 1% de pacientes llega a tener problemas, pero el material que es inyectado en América Latina u otras partes del mundo es de una calidad muy discutida, lo que nos genera todos estos peligros.

Dentro de las formas de extracción, tenemos la dermolipectomia, que se ha vuelto muy popular, para corregir los excesos de piel o grasa en cualquier parte del cuerpo, aunque en este caso la intención es sacar los biopolímeros.

Más allá de todas las prohibiciones, estas inyecciones se siguen realizando, incluso en algunos casos cambiando de nombre, a plasma gel, silicón líquido, entre otros.  “Esto es peor que el cáncer (…) es una enfermedad crónica”, señaló el cirujano Daniel Slobodianik.

“Esto es peor que el cáncer (…) es una enfermedad crónica”

Grupos de apoyo

En varios países existen grupos de apoyo que reúnen a pacientes, como el caso de la Fundación Ave Fénix en Colombia o la  “Fundación No a los Biopolímeros, Sí a la Vida” en Venezuela, fundada por Mary Perdomo, quien se inyectó en 2009 y perdió la vida cuatro años después, luego de una intensa lucha que dio origen a la prohibición dictada por parte del Ministerio de Salud en el país sudamericano que cuenta con muchas afectadas.

Estas asociaciones buscan evitar que otras personas puedan ser víctimas de la negligente aplicación de los biopolímeros. Son muchas las mujeres que se unen a esta causa como el caso de Sandra Febres de 39 años, quien refirió que esto siempre ha sido una práctica ilegal, pero sobre todo en centros de estética los “pintan” como procedimientos inofensivos, tan solo con el objetivo de hacer dinero con la captación de clientes, mujeres y hombres, porque estos últimos también recurren a esa técnica para mejorar sus pectorales.

En su caso, al principio tuvo una motivación “estética” de delinear mejor su figura, aunque ese objetivo de mejorar tu cuerpo, termina siendo el paso previo a una pesadilla para los propios afectados y sus familias.

A pesar de las intensas campañas, a través de medios y redes sociales, las muertes siguen llegando por esta inyección, como un caso del año 2015 en Caracas, Venezuela, cuando Heliana Cabrera con solo 20 años, se introdujo biopolímeros con la ayuda de una amiga y falleció pocas horas después en un hospital de esa ciudad.

En medio del boom de las operaciones estéticas, muchas son las personas que buscan mejorar su figura para competir o parecerse a las estrellas que observamos en televisión o redes sociales, aunque como nos podemos dar cuenta, con biopolímeros, lo que podemos encontrar son peligros y daños que en algunos casos son irreversibles, más allá de las operaciones.

En este caso, hablamos de los peligros de los biopolímeros, que han causado muchas muertes, especialmente en jóvenes, ya que el rango de inyección es de 18 a 30 años, pero cualquier intervención estética es delicada. Siempre debemos acudir a un especialista, no podemos dejarnos engañar ni colocar nuestro cuerpo en manos de cualquiera. Debemos cuidarnos y buscar la mejor forma de sentirnos bien físicamente y emocionalmente, sin correr riesgos innecesarios.

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