¿Y si caminar descalzo fuera el antiinflamatorio natural que tu cuerpo necesita?

Cuando escuché hablar de esto por primera vez pensaba que era una total magufada. 

Es decir, pseudociencia. 

Que no tenía ninguna base científica.

No porque realmente lo fuese, sino porque me costaba creer que algo tan simple pudiera tener tantos beneficios.

Y si tenía tantos beneficios comprobados, ¿por qué no lo estábamos haciendo todo el tiempo?

No estoy hablando de cualquier beneficio. 

Estoy hablando de reducir la inflamación, el dolor y el estrés, mejorar el flujo sanguíneo, los niveles de energía y el sueño, y generar un mayor bienestar. 

Todos estos beneficios nos los provee supuestamente el grounding. 

El simple acto de descalzarnos en la naturaleza y entrar en contacto directo con la superficie de la tierra.

Pero yo, un ingeniero en informática, de ceros y de uno, escéptico hasta la médula, no entendía como estar descalzos nos podía ofrecer todo esto sin siquiera sentirlo ni poder medirlo.

Además, de solo pensar que tenía que poner mis pies sobre el césped o sobre la tierra, en medio de un parque, sin saber si algún animal había dejado sus desechos recientemente por allí, la verdad me daba, entre un poco de asco e incomodidad.

Así que antes de someterme a tal incomodidad, decidí investigar. 

Primero, por qué usábamos zapatos, y segundo, por qué los usábamos especialmente de goma que nos mantiene aislados de la superficie de la tierra y todos esos beneficios. 

Lo del zapato en punta ya es otra historia, otra aberración, de la que en algún momento profundizaré.

Los zapatos históricamente tuvieron como objetivo, proteger nuestros pies del terreno y de las adversidades del clima. 

Pero el material que se solía usar permitía que nos mantuviesemos con esa puesta a tierra de la que te he venido a hablar hoy, es decir, nos manteniamos conectados a la superficie de la tierra a pesar de estar usando algún tipo de protección en nuestros pies.

Los zapatos tendrían entonces un sentido, sin embargo, en el mundo moderno es también una expresión de la moda. 

De allí a que a día de hoy usemos distintos materiales, aislantes todos, y también diversas formas y alturas.

Pero el Grounding o puesta a tierra podría ser el antídoto antiinflamatorio para el hombre moderno. 

Para mi lo ha sido y más adelante te contaré cómo y por qué me ha cambiado la vida para siempre.

El secreto de la naturaleza que la medicina todavía no termina de entender

El grounding es uno de los secretos de la naturaleza mejor guardados en lo que respecta a nuestra salud y vitalidad y sólo una pequeña parte de la comunidad científica entiende realmente el concepto. 

Una vez que los profesionales de la salud y otras personas se den cuenta de que la conexión a tierra es especialmente importante para prevenir enfermedades inflamatorias y se empiece a recetar, obtendremos un efecto increíble en la salud pública.

La validación de datos y estudios publicados junto con testimonios de la vida real es prueba del impacto que tiene la tierra en el proceso de sanación de nuestro cuerpo.

La información y la evidencia constantemente está cambiando como resultado de nuevas investigaciones sobre diversos enfoques para tratar afecciones inflamatorias. 

Y con tanta data, donde muchas veces mete mano la propia industria farmacéutica, es difícil saber elegir cuál es el mejor consejo.

De hecho, se ha observado que quizás un tercio de la literatura médica podría ser fraudulenta. 

Comprender el riesgo absoluto versus el riesgo relativo también puede resultar confuso incluso para los profesionales de la salud. 

Y cuando los datos se presentan en términos de riesgo relativo, sólo se revela una fracción de la ciencia real. 

Sin embargo, algo en lo que estamos de acuerdo todos es que la inflamación es la causa principal de casi todas las enfermedades modernas.

Esas que nos están matando.

La inflamación silenciosa: el enemigo invisible que puede estar dañando tu cuerpo

La inflamación se define como una respuesta localizada a un trauma o infección que puede bloquear los tejidos dañados hasta que el sistema inmunológico elimina materias extrañas, células dañadas y microbios. 

Un nivel bajo de inflamación crónica, a menudo denominado como “inflamación silenciosa”, puede continuar durante años, dañando y comprometiendo la función de los tejidos sanos adyacentes y debilitando innecesariamente el sistema inmunológico.

Estas situaciones plantean un desafío para el enfermo porque una pequeña inflamación crónica debido a una lesión antigua puede liberar toxinas en el cuerpo. 

La dificultad para el médico es encontrar la fuente del problema, que puede ser un foco de inflamación debido a un traumatismo distante y olvidado, un problema dental no reconocido como una cavitación o una endodoncia o incluso una lesión encapsulada.

La mayoría de los médicos tratan la inflamación prescribiendo medicamentos antiinflamatorios. 

Estos fármacos son importantes por su capacidad para reducir el dolor relacionado con la inflamación, pero muchos tienen efectos secundarios importantes. 

En cambio, los practicantes de la medicina integrativa tratan a sus pacientes con otros factores como una dieta no inflamatoria, suplementos nutricionales específicos, maniobras de desintoxicación, técnicas mente/cuerpo y, ahora, conexión a tierra con la energía de la tierra (los electrones y resonancias Schumann).

Poner a tierra o hacer grounding es tener contacto directo con la carga eléctrica natural de la tierra (con los electrones). 

Creemos que este antiinflamatorio natural es la terapia no farmacéutica de elección. 

Es gratuito, fácil de implementar y mejora la calidad de vida. 

Nos podríamos referir al grounding como quizás la vitamina G o nutrición electrónica.

¿Qué ocurre realmente cuando tus pies vuelven a tocar la Tierra?

Este fenómeno energético incluye las resonancias Schumann, una “vibración” electromagnética en la atmósfera, así como un zumbido de la superficie energética de la Tierra. 

Las resonancias Schumann no son uniformes sino que varían de momento en momento en un ritmo que afecta el movimiento de los electrones en la superficie de la tierra. 

Por tanto, el suelo terrestre es electrónicamente activo y dinámico.

La frecuencia de las resonancias Schumann vibran a 7,83 Hz o aproximadamente ocho veces por segundo. 

Esta frecuencia clave del fenómeno de puesta a tierra es mantenida por un circuito eléctrico global. 

Este circuito tiene tres generadores principales: 

El viento solar que ingresa a la magnetosfera; el viento ionosférico y las tormentas eléctricas que ocurren predominantemente alrededor del ecuador, así como en el resto del mundo, con relámpagos que ocurren miles de veces por minuto. 

De hecho, en mi país, Venezuela, ocurre uno de esos fenómenos naturales de relampagos casi continuados con la mayor densidad de descargas eléctricas del mundo que le ha valido un record mundial como la región con el “Mayor Promedio de Relámpagos por kilómetro cuadrado al año”.

Esto crea una corriente constante de miles de amperios que transfiere carga positiva a la atmósfera superior (ionosfera) y carga negativa a la superficie de la tierra. 

Por tanto, la superficie terrestre está inundada de enormes cantidades de electrones libres. 

Estos electrones terrestres, cuando se conducen al cuerpo humano, producen cambios fisiológicos favorables. 

Investigaciones ya han demostrado una disminución de la respuesta inflamatoria, también de la agregación de glóbulos rojos, una mejor variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) y un impacto favorable en la viscosidad de la sangre.

De la inflamación al corazón: el sorprendente efecto del Grounding en tu cuerpo.

El aumento de la viscosidad sanguínea en la población general puede ser quizás el factor de riesgo más nuevo en eventos cardiovasculares debido a su impacto negativo sobre la presión arterial, la trombogénesis, la isquemia y la aterogénesis.

Cualquier intervención que reduzca la viscosidad de la sangre y la agregación de glóbulos rojos es especialmente importante para reducir las complicaciones en la ahora crónica pandemia viral del siglo XXI.

La reciente aparición y la continua pandemia viral del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) han creado un dilema urgente pero crónico en el que los profesionales de la salud necesitaban explorar remedios alternativos para ayudar a aliviar las profundas complicaciones de Covid.

Dos interesantes publicaciones abordaron la utilización del grounding como antídoto en el tratamiento del Covid-19. 

Ober y Oschman informaron en la Revista Internacional de Endocrinología Clínica y Metabolismo de un caso anecdótico en el que se colocaron parches de conexión a tierra en el pecho de una mujer durante una infección por Covid-19. 

Dado que el riesgo inflamatorio varía de persona a persona, se deben considerar factores de riesgo de muerte como la obesidad, la diabetes e incluso el envejecimiento en la vulnerabilidad a las complicaciones virales, incluida la muerte.

Posteriormente, Mousa informó desde la Facultad de Medicina de la Universidad de Basora en Irak sobre un estudio observacional en 59 pacientes con infección confirmada por Covid-19. 

La conexión a tierra se realizó caminando descalzos sobre suelo no aislado o utilizando parches en el pecho con una barra metálica conductora en la tierra con un cable conductor unido a un electrodo (parche tipo electrocardiografía) sobre cada pulmón. 

En los pacientes que fueron puestos a tierra, no se observó la complicación de coágulos de sangre a diferencia de los pacientes que no lo hicieron. 

Después de 1 a 3 días de grounding, la mayoría de los pacientes experimentaron una mejoría en la fiebre, la tos, la debilidad, el dolor de cabeza, el dolor de pecho, el dolor corporal e incluso la pérdida del gusto y el olfato. 

Mousa concluyó que la puesta a tierra demostró importantes aspectos preventivos y curativos en el tratamiento de Covid-19].

Esto demuestra que conectar el cuerpo humano a tierra puede ayudar no sólo a prevenir síntomas importantes sino también a recuperarse de la enfermedad. 

Ambos reportes demuestran que los electrones recolectados de la Tierra no sólo son antioxidantes de acción rápida sino que también ayudan a sincronizar los ritmos hormonales del cuerpo en contacto con el campo eléctrico de la Tierra. 

Aunque se necesitan más estudios, es interesante especular que este suministro regenerado de electrones libres que actúan como antioxidantes naturales neutraliza los radicales libres y minimiza los eventos inflamatorios agudos y crónicos.

Así, la puesta a tierra podría tener un impacto clínico significativo en el manejo de pacientes con Covid-19.

Sin embargo, el aumento de las enfermedades no transmisibles presenta otro desafío importante para nuestro sistema de salud, ya que las enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, la diabetes tipo 2, las enfermedades renales crónicas y el cáncer continúan afectando a la población mundial con 41 millones de muertes al año.

La edad es otro factor ya que la gente vive más tiempo. 

Una teoría afirma que el inexorable deterioro general que se produce durante el proceso de envejecimiento es causado por el estrés oxidativo que provoca inflamación y daño a las células y al ADN. 

Creando arrugas en la piel e inflamación de bajo grado en el cerebro. 

La diabetes tipo 2 también aumenta a medida que envejecemos. 

De hecho, sólo en EE.UU., se estima que el 11,3% de la población estadounidense es diabética y el 38,0% de la población adulta es prediabética.

¿Tus zapatos te están desconectando de una fuente natural de salud?

Los estilos de vida modernos, especialmente el uso de calzado que no permite entrar en contacto con la superficie de la tierra, ha creado una desconexión con los electrones de la tierra y las resonancias Schumann. 

Los seres humanos utilizan cada vez más zapatos con aislamiento de goma, zapatillas de deporte o zapatos con suela de plástico en lugar del cuero o las pieles tradicionales de la antigüedad.

Podríamos hablar de una posible relación entre la desconexión de la energía y las frecuencias naturales de la tierra y una enfermedad relacionada con la inflamación: la diabetes. 

A mediados de la década de 1950, los zapatos de cuero fueron reemplazados gradualmente por suelas sintéticas no conductoras. 

Actualmente, el 95% de todos los zapatos tienen suelas no conductoras. 

Entonces, surge la pregunta de si esta relación entre el aumento de la desconexión del ser humano de la tierra y el aumento de enfermedades relacionadas con la inflamación, es solo una coincidencia o hay correlación. 

¿Es la pérdida de nuestra conductividad natural con la madre tierra un factor en el aumento de la diabetes y otras enfermedades inflamatorias? 

Obviamente el consumo excesivo de alimentos azucarados, vida sedentaria, jarabe de maíz alto en fructosa y los edulcorantes artificiales también contribuyen a este enorme crecimiento de nuestra población diabética. 

Sin embargo, investigaciones previas en estudios tanto en animales como en humanos han sugerido un aumento en los niveles de azúcar en la sangre cuando las ratas y los humanos estaban desconectados de la tierra. 

En doce pacientes con diabetes no insulinodependiente, la conexión a tierra aumenta la utilización de glucosa.

Los investigadores sugirieron que la falta de contacto con la tierra puede tener un efecto contrario y tal vez tener un impacto en la diabetes, la obesidad e incluso la presión arterial alta.

10 minutos descalzo podrían cambiar algo más que tu presión arterial

En otra pequeña investigación clínica, se estudiaron los efectos de conexión a tierra en personas hipertensas. 

Hubo diez participantes en el estudio, todos los cuales tomaban entre uno y tres medicamentos antihipertensivos.

Los diez pacientes redujeron su presión arterial y muchos pudieron reducir su dependencia de los medicamentos para la presión arterial hipertensiva. 

El estudio piloto demostró claramente que permanecer en tierra durante un mínimo de diez a 12 horas por día resultó en una reducción notable de la presión arterial.

Otras investigaciones realizadas durante la última década demuestran que los estudios de puesta a tierra han documentado resultados que incluyen una reducción de la inflamación y el dolor, un mejor sueño, una mejor respuesta al trauma y las lesiones con una curación acelerada de las heridas, mejor flujo sanguíneo y reducción de la viscosidad de la sangre.

El grounding también contribuye a un efecto desestresante y equilibrador del sistema nervioso autónomo con una mejora en la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC). 

La variabilidad de la frecuencia cardíaca juega un papel vital en la determinación del riesgo de posibles eventos cardíacos futuros. 

La frecuencia cardíaca fluctúa con las emociones, la actividad física, los medicamentos, los alimentos e incluso con la contaminación electromagnetica. 

El ritmo cardíaco es dinámico. 

Se acelera cuando te esfuerzas o te sobrecargas emocionalmente y se ralentiza con la relajación y el sueño. 

Esa es la variabilidad normal del ritmo cardíaco. 

Ella representa una evaluación precisa de tu capacidad para hacer frente a los cambios ambientales tanto internos como externos. 

Una variabilidad disminuida o tener un intervalo de frecuencia cardíaca demasiado “fijo” se considera ahora un reflector más preciso no sólo del estrés personal sino incluso un predictor de muerte cardíaca súbita. 

En otras palabras, la variabilidad alterada ha sido aceptada como un factor de riesgo independiente de muerte cardíaca súbita y es incluso más mortal que la hipertensión crónica, la diabetes y el tabaquismo. 

Las personas con variabilidad baja suelen ser menos capaces de adaptarse al estrés externo y son más propensas a sufrir trastornos relacionados con el estrés, como eventos cardiovasculares. 

En un estudio de 27 personas, se produjeron mejoras en la variabilidad de la frecuencia cardiaca después de sólo 20 minutos de conexión a tierra y la mejora se mantuvo incluso con más tiempo de conexión a tierra.

En la Universidad Estatal de Pensilvania se realizó otro estudio significativo y desafortunadamente menos popularizado que tuvo implicaciones significativas en bebés prematuros. 

Los bebés prematuros en la unidad de cuidados intensivos neonatales enfrentan enormes desafíos de salud debido a la inmadurez de sus órganos. 

En este estudio, estos bebés prematuros fueron puestos a tierra y se determinó que el sistema nervioso autónomo del bebé era capaz de sentir el entorno y los bebés estaban más relajados cuando estaban haciendo grounding. 

Hubo una mejora en el tono del nervio vago entre los bebés prematuros, lo que potencialmente podría mejorar los mecanismos reguladores.

Sangre más espesa, mayor riesgo: lo que el Grounding podría estar cambiando

Una de las investigaciones más importantes que el Dr. Stephen Sinatra haya realizado en sus cincuenta años de medicina incluyó un estudio sobre la mejora del flujo sanguíneo y la reducción de la viscosidad de la sangre. 

Aunque existen factores de riesgo tradicionales en las enfermedades cardiovasculares, como presión arterial alta, envejecimiento, niveles más altos de azúcar en la sangre, colesterol más alto y ácido úrico, por mencionar algunos, la sangre espesa es en realidad el sello distintivo no sólo de la diabetes sino también de las enfermedades cardiovasculares. 

En un estudio que investigó los efectos de la conexión a tierra sobre la viscosidad de la sangre, se determinó el potencial zeta de las células sanguíneas. 

El potencial zeta se define como una carga neta negativa en los glóbulos rojos que crea una fuerza que los separa, lo que resulta en una disminución de la viscosidad de la sangre. 

Obviamente, cuanto más baja sea la viscosidad o más fina sea la sangre, menos vulnerable será a la coagulación o la trombosis. 

En el estudio, los participantes se relajaron durante 2 h mientras estaban haciendo grounding y hubo una asombrosa reducción del 273% en la viscosidad de la sangre. 

En otro estudio posterior, se utilizó un viscosímetro de sangre comercial para medir la viscosidad de personas que practicaban yoga en una estera de yoga conectada a tierra. 

Una vez más, la puesta a tierra redujo significativamente el espesor de la sangre.

En otro estudio de 40 pacientes, la regulación del flujo sanguíneo y la circulación en la cabeza, la cara, el torso y las extremidades mejoraron en una sesión de 1h de puesta a tierra en una silla. 

Una cámara Láser registró de forma continua y no invasiva cambios en el flujo sanguíneo facial. 

Los resultados fueron sorprendentes. 

Solo 1 hora de conexión a tierra restableció la regulación del flujo sanguíneo facial, lo que sugiere una mejor reparación del tejido de la piel en los participantes, lo que condujo a una mejor apariencia facial y otras implicaciones mejoradas para la salud general. 

Una vez más, la conexión a tierra puede representar una estrategia preventiva y terapéutica eficaz en quienes padecen enfermedades cardiovasculares y diabetes. 

Investigadores de la Universidad de Calcuta describieron una “alteración notable” en la electrodinámica de los glóbulos rojos: un deterioro progresivo del potencial zeta y la hipercoagulabilidad entre pacientes con diabetes, que era aún peor entre aquellos que también padecían enfermedades cardiovasculares. 

Los investigadores también indicaron que los niveles altos de azúcar en sangre están asociados con alteraciones significativas en la electrodinámica de la membrana externa de los glóbulos rojos y pueden aumentar el potencial de acumulación de glóbulos rojos. 

Se concluyó que el potencial zeta podría y debería utilizarse como indicador de enfermedad cardiovascular en pacientes con diabetes. 

Una vez más, la conexión a tierra, con su profundo impacto en la viscosidad de la sangre, debe utilizarse como maniobra terapéutica complementaria en cualquier persona con enfermedad vascular periférica avanzada y diabetes. 

Los niveles anormales de glucosa a menudo están también relacionados con una liberación excesiva de cortisol, un marcador definitivo de estrés emocional y psicológico.

La elevación crónica sostenida del cortisol debido al estrés emocional puede provocar una alteración de los ritmos circadianos del cuerpo y contribuir a los trastornos del sueño, la hipertensión y una gran cantidad de situaciones patológicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares. 

Menos estrés, menos dolor y una recuperación más rápida: el efecto del Grounding

En múltiples estudios, se ha documentado que el grounding tiene profundos efectos beneficiosos sobre el estrés fisiológico y emocional. 

El grounding, entre sus beneficios, ayuda a normalizar el cortisol, un efecto calmante sobre la actividad eléctrica del cerebro y una normalización de la tensión muscular. 

Además, existe una mejor respuesta a los traumatismos y las lesiones tisulares con una cicatrización acelerada de las heridas. 

En cualquier persona que participe en actividades deportivas de alto nivel y especialmente en actividades profesionales, se han encontrado cambios significativos en la función y los marcadores inmunológicos entre las personas con los pies a tierra, pero no entre los que no están en tierra. 

En dos estudios sobre el grounding y el dolor muscular de aparición tardía, ese dolor muscular que aparece entre 24 y 48 horas después de haber entrenado o realizado algún tipo de práctica deportiva, los participantes que estaban haciendo tierra tuvieron una inflamación menor, menos molestias y un tiempo de recuperación más corto. 

En otra investigación, hacer grounding durante el ejercicio en bicicleta redujo significativamente el nivel de urea en sangre, un marcador de una menor degradación de músculos y proteínas]. 

Estos hallazgos representan un importante beneficio de recuperación para los atletas que entrenan. 

De hecho, por eso se ve como uno de los mejores futbolistas de la actualidad, Herling Haaland, haciendo grounding después de sus entrenos o partidos de fútbol para promover su recuperación.

Entre los ciclistas estadounidenses durante las competiciones del Tour de Francia, se descubrió que el contacto con el suelo producía una curación muy rápida y signos mínimos de inflamación a pesar de que muchos de los ciclistas tenían heridas superficiales importantes que provocaban grandes molestias.

¿Y si la Tierra también pudiera ayudarte a producir energía?

Por si fuera poco todo lo que has escuchado, la puesta a tierra también favorece la producción de energía.

La conexión a tierra proporciona una fuente primaria de restauración y energía celular al respaldar las mitocondrias o las plantas de energía microscópicas que literalmente proporcionan energía a la célula.

Aunque el oxígeno es esencial para el metabolismo y la vida, la molécula de oxígeno en sí es extremadamente tóxica y el cuerpo utiliza una variedad de procesos antioxidantes para mantener baja la concentración de oxígeno en los tejidos. 

Demasiado oxígeno crea estrés oxidativo. 

Una de las reacciones clave en las células vivas, por supuesto, es la cadena de transporte de electrones en las mitocondrias que produce trifosfato de adenosina (ATP), la fuente de energía para todos los procesos vivos.

Los estudios han demostrado que proporcionar electrones a los animales aumenta drásticamente la producción de ATP y la síntesis de proteínas, dos procesos que son esenciales para la curación de heridas.

Los electrones de la Tierra sirven como un potente neutralizador o extintor de radicales libres que buscan electrones. 

El término deficiencia de electrones puede ser apropiado para describir la situación en gran medida infundada de la mayor parte de la humanidad. 

Como se ha señalado, el estilo de vida moderno, en particular el uso de zapatos con suelas sintéticas, nos ha separado de nuestras raíces eléctricas, de nuestra conexión con la tierra y su suministro natural de electrones. 

La conexión a tierra quizás sea una forma de transferir electrones y fortalecer las mitocondrias, contribuyendo así a niveles óptimos de producción de ATP en nuestras células.

La conexión a tierra o grounding es prácticamente inofensiva y al mismo tiempo tiene increíbles implicaciones para la salud. 

La reducción de la presión arterial, una mejor variabilidad cardiaca y la disminución de la viscosidad de la sangre son contribuciones importantes a la reducción del riesgo cardiovascular, incluida la muerte cardíaca súbita.

Pero cuidado: hay personas que NO deberían hacer Grounding sin consultar a su médico

Hay una contraindicación a todo esto. 

Una advertencia muy importante sobre la conexión a tierra es que se tenga extrema precaución con cualquier paciente que tome anticoagulante, ya que la combinación de anticoagulantes farmacéuticos y conexión a tierra puede diluir demasiado la sangre.

Por lo tanto, es imperativo que cuando los pacientes toman algún tipo de anticoagulante, hablen sobre la conexión a tierra con su médico para evitar la posibilidad de complicaciones hemorrágicas adversas.

35 años de migrañas y un descubrimiento que cambió mi vida

En fin, múltiples investigaciones clínicas indican que conectar el cuerpo a tierra genera cambios fisiológicos amplios, beneficiosos y significativos. 

Se cree que la fuente de estos efectos son los electrones móviles omnipresentes en la superficie de la Tierra, que son responsables de la carga negativa del planeta. 

Los cambios en el estilo de vida han desconectado a la mayoría de los humanos de este recurso primordial de salud y curación, creando lo que puede ser una deficiencia de electrones no reconocida en el cuerpo, una causa pasada por alto o un contribuyente a la inflamación crónica y a enfermedades crónicas y degenerativas comunes. 

La presión arterial alta, la alteración de la variabilidad de la frecuencia cardíaca y la hiperviscosidad de la sangre son situaciones cardiovasculares potencialmente destructivas que pueden mejorarse con la conexión a tierra.

En mi caso, ha sido parte fundamental en el tratamiento de migrañas con aura que venía experimentando desde que tengo uso de conciencia.

Han sido casi 35 años de mi vida sufriendo de migrañas, sin poder aliviarlas con ningún medicamento del mercado. 

Un padecimiento que me limitó notablemente durante mi vida como estudiante y sin duda en mi vida social en general. 

Pero que a través del grounding conseguí el alivio que la medicina moderna no me pudo proporcionar durante 35 años de mi vida.

Junto con un cambio de estilo de vida, por supuesto. 

Que incluyó un cambio de hábitos en mi alimentación. 

Que me terminó por llevar a una dieta cetogénica o muy baja en carbohidratos junto con un ayuno intermitente como consecuencia de esa alimentación densa en nutrientes. 

¿Puede la Tierra convertirse en tu antiinflamatorio natural?

Quiero que entiendas que cuando se restablece la conexión a tierra a través del grounding, los electrones inundan todo el cuerpo, tan rápido que aún no se ha podido medir la velocidad con lo que esto ocurre, lo que reduce la inflamación y el estrés oxidativo y al mismo tiempo refuerza los propios mecanismos de defensa del cuerpo. 

Y que esa transferencia de electrones son la base de prácticamente toda la actividad antioxidante y antiinflamatoria. 

¡Y es muy posible que la Tierra sea el principal proveedor! 

Solo cuando se restablezca el suministro, los humanos tendremos el potencial de prosperar. 

Tocar la tierra con nuestra piel es quizás el antiinflamatorio natural perfecto que apoya los efectos bioquímicos y fisiológicos que mejoran la curación.

A día de hoy, el grounding todavía está en su infancia, ya que actualmente se están realizando más investigaciones. 

Cuando los profesionales de la salud  recomiendan intervenciones terapéuticas naturales simples, inofensivas y basadas en evidencia para reducir el sufrimiento humano y mejorar la calidad de vida, hemos hecho nuestro trabajo en interés del paciente y no en interés de las farmacéuticas o cualquier otra industria de turno. 

En mi humilde opinión, la diabetes y las enfermedades autoinmunes en general, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades transmisibles son las enfermedades inflamatorias más invasivas que afectan a nuestra sociedad moderna

Y el Grounding pronto podría convertirse en uno de los principales antídotos preventivos y terapéuticos que receten médicos de todo el mundo.

Hasta ahora la única estrategia comprobada para poder mitigar todos los efectos adversos de las frecuencias electromagnéticas no nativas.

Así que espero que desde hoy empieces a hacer grounding cada vez que puedas y que sea uno de esos hábitos a incluir en tu estilo de vida si quieres salud y el mejor físico de tu vida.

Junto con una alimentación densa en nutrientes y un ayuno intermitente.

David de Ponte Lira
Fundador de Full Músculo. Divulgador científico.
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